De esta manera, se crearon áreas de trabajo específicas con objetivos concretos, destinadas a mejorar la colección y el bienestar de los animales, así como su alimentación y atención veterinaria.
Paralelamente, se pusieron en marcha servicios de gestión comercial, marketing, relaciones públicas y prensa, con el fin de dinamizar el parque y convertirlo en un socio privilegiado para las empresas.
La promoción de la educación sobre la conservación entre el público visitante también se convirtió en una de las principales prioridades, lo que dio lugar rápidamente a la creación de un nuevo servicio: el Departamento Educativo.
En la actualidad, el Zoo de Lisboa desempeña su papel como institución educativa, con la ventaja de contar con una de las mejores aulas del país, cuya colección de animales, instalaciones y actividades ofrecen un aprendizaje atractivo y eficaz.